
En un giro económico que captura la atención nacional y regional, Argentina cerró 2025 con una inflación acumulada de 31,5%, la cifra más baja en casi una década. Según los últimos datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), este resultado marca un claro descenso frente a los últimos años de alta inflación crónica.
El índice de precios al consumidor en diciembre registró un aumento del 2,8%, prolongando cuatro meses consecutivos de suba mensual, aunque por debajo de las cifras habituales de años anteriores.
Este resultado no solo representa una caída significativa frente al 117,8% registrado en 2024, sino que también es el menor nivel desde el 31,5% acumulado en 2017, antes de una década de presiones inflacionarias intensas.
El Gobierno nacional atribuye este descenso a una combinación de medidas fiscales estrictas y disciplina monetaria, encabezadas por el presidente Javier Milei y su ministro de economía. Sin embargo, a pesar de la mejora, la inflación sigue siendo alta en comparación con los promedios internacionales.
Además, el dato mensual de diciembre, aunque positivo en términos históricos, mostró una aceleración frente al mes anterior, lo que ha generado atención entre economistas sobre las tendencias a corto plazo.
De cara a 2026, distintas proyecciones privadas estiman que la inflación podría ubicarse alrededor del 20,1%, muy por encima de la meta oficial, lo que refleja incertidumbre sobre el ritmo de desaceleración de los precios.
Este escenario abre un debate más profundo sobre las estrategias necesarias para estabilizar la economía, reducir la presión inflacionaria y fomentar el crecimiento sostenible en los próximos años.




