
Lo que hace algunos años parecía algo ocasional, hoy se convirtió en hábito. Cada vez más argentinos están comprando ropa, tecnología, cosmética y accesorios directamente en plataformas internacionales como Shein, Temu o Amazon. Y los números ya muestran el tamaño del fenómeno: las importaciones vía courier alcanzaron un nuevo máximo histórico en el país.
Según datos recientes, durante abril las compras realizadas a través de servicios puerta a puerta llegaron a USD 118 millones, superando incluso el récord anterior registrado a fines de 2025. En lo que va del año, el crecimiento interanual supera el 120%, impulsado por una combinación explosiva: dólar relativamente estable, menos trabas para importar y plataformas extranjeras cada vez más agresivas con descuentos y envíos baratos.
El sistema courier se volvió una especie de “fast pass” del consumo global. A diferencia de los procesos tradicionales de Aduana, este mecanismo simplifica trámites y permite recibir productos directamente en casa mediante operadores privados que gestionan prácticamente todo el proceso. Además, las últimas flexibilizaciones elevaron el límite de compra a USD 3.000 y redujeron costos para productos de menor valor.
En paralelo, plataformas como Shein y Temu encontraron terreno féril en Argentina. Redes sociales llenas de “haul videos”, influencers mostrando pedidos gigantes y consumidores comparando precios locales con valores internacionales alimentaron una tendencia que no deja de crecer. Indumentaria, pequeños electrónicos, cosmética y artículos para el hogar lideran las compras.
Pero el fenómeno no pasa desapercibido para la industria nacional. Sectores textiles, fabricantes locales y cámaras empresariales ya advierten sobre el impacto que genera esta competencia internacional, especialmente en rubros donde los productos importados llegan con precios difíciles de igualar. Algunas consultoras incluso alertan sobre una posible sustitución de consumo local por compras digitales externas.
El crecimiento es tan fuerte que el caso argentino empezó a llamar la atención afuera. Medios internacionales y analistas económicos ya observan cómo el consumo online global comienza a modificar hábitos de compra locales, mientras países europeos discuten regulaciones específicas para plataformas asiáticas de ultra bajo costo.
Mientras tanto, el carrito virtual sigue girando. Y en miles de casas argentinas, cada semana aparece el mismo ritual moderno: abrir una bolsa gris llegada desde China como si fuera una cápsula sorpresa del algoritmo global. 📦




